







Si bien las películas con Pierce Brosnan no aportan, estructuralmente, apenas nada a la serie (se trata de continuaciones independientes unas de otras), las de Daniel Craig (dos, hasta ahora) son una renovación de casi todo lo que James Bond supone, una verdadera actualización a los nuevos tiempos que no se queda tan solo en la superficie, como sucede en la etapa Brosnan.
Tras haber sido abandonado por su colaborador habitual Harry Saltzman, Albert R. Broccoli se erigió como el gran único productor de la serie que, tras el fiasco de El hombre de la pistola de oro, se impuso como misión demostrar que Bond todavía era rentable.




007 Al servicio secreto de Su Majestad (Peter Hunt, 1969) no tuvo el éxito por parte del público que se esperaba debido sobre todo a la sustitución de Connery. Aunque la interpretación de Lazenby no es de lo más loable, sí es correcta, pero no por ello debemos apartar la mirada de la que es única de las mejores películas de la saga. Acompañan a Lazenby en el reparto Diana Rigg como su futura mujer, Gabriele Ferzetti (¡sí, el de La aventura, de Antonioni!) como su suegro, y Telly Savalas (mítico Kojak, como Blofeld). La película adapta la que para mí es la mejor novela de Fleming con el personaje de Bond y, aun a pesar de que todavía hoy sigue infravalorada por algunos, es la joya de culto de la serie.
Me levanta de la silla la secuencia de los trineos, compuesta por innumerables planos de complejísimo montaje, un verdadero alarde de técnica y de oficio, con una capacidad de generar tensión gracias a la estupenda dirección totalmente admirable. Se trata de una escena de acción asombrosa, como en general todas las de la cinta. No he encontrado todavía ninguna película de la época o anterior que la iguale o supere. Lo más parecido en ritmo, tensión y dinamismo visual lo encuentro en el asedio final de la casa de Perros de paja (Sam Peckinpah, 1971), huelga decir que, como ésta, también una de mis películas favoritas.Es importante destacar la espectacular música de John Barry, una de las partituras más míticas de la saga, recuperada en otros títulos más actuales como Los increíbles(Brad Bird, 2004), dada su efectividad.

Agente 007 contra el Doctor No (Terence Young, 1962) presenta muchos de los rasgos de la serie en potencia, pero aún sin desarrollar. En ella, Bond se enfrenta a un científico chino desertor que planea sembrar el caos en la carrera espacial entre EEUU y la URSS. Se trata de una película artesanal e ingeniosa, fresca en su planteamiento y, como sus sucesoras, bastante adelantada a la época en su manera de presentar el sexo y la violencia (es inolvidable la escena de Ursula Andress saliendo del agua en bikini, que puso de moda esta prenda). El Kremlin y el Vaticano condenaron la película, que conquistó al público. En contra de las expectativas, esta relativamente modesta producción británica se abrió también paso en el mercado internacional. 
También las peleas, muy bien coreografiadas y dirigidas, serían mundialmente imitadas y mejoradas. Teniendo en cuenta la buena acogida de los títulos anteriores y la necesidad de subir la apuesta para satisfacer a un público cada vez mayor y más internacional, Saltzman y Broccoli, los productores, apostaron en Operación trueno por las escenas submarinas (algo que no era precisamente habitual en el cine comercial), entre las que se encuentra la batalla final. Aunque algunos opinan que esta última película es más floja que las anteriores, personalmente considero Operación trueno un espectáculo fascinante y se sitúa entre mis películas favoritas. Destacan el tema principal, interpretado por Tom Jones y la belleza de la chica Bond de la película, Claudine Auger, ex-Miss Francia.



'Los proscritos'. Considerado un hito cinematográfico, este filme supone la confirmación de la buena reputación como creador de Sjöström. Si bien hasta ahora su cine podía resultar difícil para el espectador actual, a partir de este título la modernidad de su lenguaje lo hace perfectamente asequible. Dicha modernidad visual ya había empezado a vislumbrarse en Terje Vigen. Aunque en algún momento decaiga su ritmo, no aburre como pueden aburrir sus antecesoras, es decir, si por ejemplo hace falta esfuerzo para acabar Ingeborg Holm, no cuesta ver Los proscritos.
'El monasterio de Sendomir'. Un grupo de nobles van de camino a Polonia y deciden pasar la noche en un monasterio. Preguntan a un monje por el origen del edificio y éste les cuenta la historia del conde Starschensky, un hombre rico y poderoso cuya felicidad desapareció en el momento en que se enteró de las infidelidades de su mujer. El conde trata de cazarla en acción, la caza, y acaba matándola y quemando su castillo para hacer de él un monasterio. Ante la sorpresa de los nobles a quienes cuenta la historia, el monje se revela como el conde Starschensky, anciano y triste, todavía atormentado por su crimen y la traición de su mujer.
'La carretera fantasma'. En 1921, Sjöström dirigiría la que probablemente es su mejor película. De lo que no hay duda es de que fue la que le lanzó definitivamente al mercado internacional y la que facilitó su acceso a Hollywood dos años después.